¿CUÁNTOS TIPOS DE NEUMÁTICOS PARA COCHE EXISTEN?

Existen diferentes tipos de neumáticos según sus características constructivas, la forma del dibujo de su banda de rodadura, o el tipo de utilización para el que están pensados. Seguro que has oído hablar de la mayoría de ellos, pero no viene mal dar un repaso rápido. Aquí los tienes todos.

Neumático diagonal y radial

Esta clasificación se debe a la tecnología constructiva utilizada en la fabricación del neumático. Los neumáticos diagonales se componen de capas de tejido alternas y cruzadas colocadas diagonalmente en la carcasa, formando un ángulo que suele estar entre 40 y 45 grados. La superposición de las capas –pueden ir entre seis y ocho para un neumático de turismo, y llegar hasta 12 en uno de camión–, que van de lado a lado y se encuentran por tanto en los flancos y en la cima del neumático, aporta una gran rigidez, pero su punto débil era la estabilidad lateral.

El neumático diagonal era el más utilizado hasta mediada la década de los años 50, hasta la aparición del neumático radial, en el que se disocian por completo las funciones que ejerce el flanco del neumático y la cima. Aquí, la armadura del neumático se compone de capas de tejido colocada en forma radial, directamente de un talón a otro del neumático, formando una especie de «tubo» que da forma a la carcasa, y se remata en su parte superior por telas de cables metálicos cruzadas. Así, el flanco es más ligero y aporta mayor flexibilidad, con ventajas añadidas en duración y seguridad al calentarse menos y garantizar mayor área de contacto con el suelo que los neumáticos diagonales.

Neumáticos de verano, de invierno y «all seasons»

Según la estación para la que están diseñados, existen neumáticos de verano, neumáticos de invierno y los denominados «All season» o «todo tiempo».

Un neumático de verano puede utilizarse en cualquier época del año, pero su diseño y sus características constructivas están optimizadas para mejorar el agarre, reducir la resistencia a la rodadura y permitir una conducción más suave y precisa en épocas sin nieve.

Los neumáticos de invierno cuentan con compuestos especiales para mejorar el agarre a bajas temperaturas, y una banda de rodadura con unas laminillas que se agarran a la nieve. Son sustitutivos de las cadenas, pero no te equivoques, no son neumáticos para utilizar sólo en carreteras nevadas. Sus prestaciones son mejores que las de cualquier otro tipo de neumático cuando hay lluvia o la temperatura exterior es inferior a los 7 grados centígrados.

Existen fabricantes que comercializan neumáticos «All Season» o «todo tiempo», que no llegan a ofrecer la prestaciones de los neumáticos de invierno en carreteras nevadas o heladas, pero aportan más ranuras y mayor profundidad en el dibujo que un neumático de verano, para conseguir un buen compromiso para usuarios que conducen en zonas invernales donde la temperatura exterior no es muy baja y las temporadas de nieve son breves.

Neumáticos asimétricos y direccionales

A diferencia de un neumático simétrico, con una banda de rodadura con el mismo perfil en la parte interior y exterior del neumático, por lo que no tienen sentido de montaje específico, los neumáticos asimétricos tienen diferente dibujo en la parte interior y la parte exterior del neumático, por ejemplo una parte optimizada para drenar el agua, y otra para mejorar el agarre en seco. Sólo tienen un sentido de montaje, y los flancos van marcados señalando el interior y el exterior.

Los neumáticos direccionales suelen tener un dibujo en forma de V o de flecha, pensado principalmente para la buena evacuación del agua, por lo que sólo tienen un sentido de rotación. En la actualidad se utiliza mucho este tipo de construcción en neumáticos de invierno.

Neumáticos «tubuless»

Se llaman neumáticos «tubuless» a los que no necesitan una cámara interior para encerrar el aire. Son, por lo tanto, neumáticos sin cámara, en los que el interior cuenta con una capa de aislamiento realizada con un caucho especial, y existe hermeticidad en la unión del neumático con la llanta. Se desarrollaron a mediados de los años 50, estandarizándose a partir de los 70, y hoy en día ya no se utilizan neumáticos con cámara.

La ventaja de los neumáticos «tubuless» o sin cámara, además de su sencillez en el montaje, es que en caso de pinchazo no se produce una pérdida de presión repentina, mantienen mejor la presión del aire y, al estar el aire dentro del neumático en contacto directo con la llanta, se mejora la emisión del calor, por lo que sufren menos de problemas de temperatura a velocidades altas.

Neumáticos de perfil bajo

El perfil de un neumático es la altura de su flanco en milímetros. En la nomenclatura de un neumático, cuando nos dan sus dimensiones, viene determinado por la segunda cifra, que no indica la altura en sí, sino la relación entre la anchura –la primera cifra– y la altura.

En un neumático 205/60, por ejemplo, la altura es el 60 por ciento de 206, es deci3, 123 mm. Por lo tanto, un neumático 205/60-15 no tiene el mismo perfil que un neumático 215/60-15, aunque frecuentemente se hable de «neumáticos de perfil 60».

Neumáticos runflat

Los neumáticos runflat son un tipo especial de neumático con refuerzos en los flancos y los hombros, lo que les permite rodar una cierta distancia –entre unos 50 y 100 km– y a cierta velocidad –normalmente hasta 80 km/h– sin aire cuando se produce un pinchazo. Por sus características constructivas, los flancos reforzados hacen que el neumático runflat no se deforme completamente cuando pierde presión. Algunas marcas como BMW los utilizan de serie en algunos de sus modelos.

Neumáticos «verdes», ecológicos o de bajo consumo

Cada vez son más frecuentes en las gamas de los fabricantes de neumáticos los denominados neumáticos ecológicos, fabricados con compuestos especiales y con un diseño de su dibujo en la banda de rodadura pensado para mejorar la resistencia al rodamiento disminuir así el consumo de combustible.

En la actualidad, este tipo de neumáticos ya no comprometen el agarre o la duración, y con ellos se consiguen ahorros de consumo que se pueden cifrar en torno a 0,2 l/100 km, por lo que en un neumático que dure 45.000 km podríamos hablar de un ahorro de combustible de unos 200 litros.

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